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Círculo SAF La alianza empresarial para contribuir al desarrollo y empleo de SAF

Con esta iniciativa de Iberia se abre una nueva etapa con el objetivo de impulsar el uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF) como una de las herramientas disponibles actualmente para mitigar el impacto climático del transporte aéreo

La innovación no siempre nace en los laboratorios más futuristas: a veces surge de convertir residuos en recursos. Eso es lo que promete el combustible sostenible de aviación (o SAF, por sus siglas en inglés, Sustainable Aviation Fuel), una alternativa capaz de transformar desechos en energía renovable para aviones sin necesidad de cambiar los motores de los aviones ni las infraestructuras de los aeropuertos. 

Con la intención de impulsar su desarrollo, Iberia ha puesto en marcha una comunidad alrededor de este nuevo combustible que busca unir a grandes empresas comprometidas con la transición energética y la descarbonización gradual de un sector que es clave para el turismo y la economía española. 

Una preocupación común

La aviación atraviesa una de las mayores transformaciones de su historia. La lucha contra el cambio climático ha dejado de ser una opción para convertirse en una exigencia que interpela directamente a este sector, que se enfrenta a uno de los grandes retos de su historia: mantener la conectividad y conseguir los objetivos en materia de sostenibilidad.

Y es que no podemos obviar la importancia que tiene el transporte aéreo en la economía: garantiza la conexión entre territorios, sostiene al turismo (un pilar básico en nuestro país que en 2024 supuso el 13% de su PIB) y posibilita el comercio internacional (alrededor del 80% de los turistas entraron a España por vía aérea). Pero tiene un coste para el planeta: las emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero. 

¿Cómo buscar una solución a este problema que no comprometa su lugar relevante en la economía? La respuesta no es sencilla, pero empieza a tomar forma en un concepto clave: el combustible sostenible de aviación o SAF. Este recurso representa hoy en día una de las alternativas más viables e inmediatas para reducir las emisiones del sector, junto con la renovación de flota.

Una solución

Los combustibles sostenibles de aviación han venido para sustituir a sus antecesores fósiles. Se producen a partir de materias primas de origen renovable, como residuos orgánicos y agrícolas (biocombustibles), o a partir de hidrógeno renovable y CO2 capturado del aire o de procesos industriales en el caso de los combustibles sintéticos. En la práctica, significa convertir lo que tradicionalmente hubiera acabado en vertederos o lo que es directamente eliminado en explotaciones agrarias en un recurso. En España esto es especialmente significativo si tenemos en cuenta las posibilidades que se abren, además de generar riqueza, empleo y cohesión territorial en zonas rurales que sufren una gran despoblación. 

El SAF se presenta como un combustible que, en comparación con el queroseno fósil que se ha usado tradicionalmente, puede reducir hasta en un 80% las emisiones de CO2 a lo largo de su ciclo de vida. Y cuenta con una ventaja competitiva muy valiosa: permite abordar la descarbonización gradual de manera inmediata, sin tener que esperar a transformaciones tecnológicas que aún parecen lejanas, ya que puede usarse en los motores de los aviones actuales y en las infraestructuras aeroportuarias sin necesidad de modificaciones. 

Un reto

Pese a sus ventajas, la realidad es que el uso del contenido sostenible de aviación sigue siendo limitado. Se calcula que apenas hay disponible en el mercado un 1% del SAF que se necesitaría para cubrir la demanda global.  Este dato refleja que queda mucho camino por recorrer, pero también que, cada punto porcentual ganado, supondrá una reducción de las emisiones sin comprometer el modelo de negocio.

De hecho, el mayor desafío lo encontramos en la producción: el SAF es más caro que el queroseno tradicional, de ahí su disponibilidad más limitada. Es por eso que es imprescindible generar ecosistemas de colaboración que permitan financiar e impulsar su desarrollo. Y aquí es donde entra en juego el Círculo SAF. 

Y una alianza

Iberia ha decidido no esperar a que la transición energética suceda de manera natural, sin intervenir en el proceso. Para ello, la aerolínea  lanza ahora una iniciativa pionera con la que busca reunir empresas españolas para sumar esfuerzos y avanzar hacia la deseada descarbonización gradual. Quienes se unan podrán contribuir a la reducción de parte de las emisiones de alcance 3 que generen con sus viajes corporativos y transporte con carga entre un 10% y un 30%, según las estimaciones.

Los miembros fundadores de este Círculo SAF son, junto con Iberia, Amadeus, BBVA, Repsol y Telefónica, cuatro verdaderos gigantes de diversos sectores que han querido remar a favor de la producción de este combustible y, a la vez, promover la reducción de su huella de carbono. Con esta alianza, además, mandan un mensaje a otras corporaciones: el futuro de la aviación sostenible pasa por sumar esfuerzos. La invitación a formar parte del cambio está abierta. 

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